Exposición dérmica y riesgos para la salud - Información
importante
Contenido
3. Efectos
de la exposición dérmica
4 Lesiones
de la piel y reacciones alérgicas
5. Medidas
de prevención y protección
7. Significado
de frases de riesgo relativas a la piel
La piel tiene un grosor variable y proporciona protección
contra agentes químicos y biológicos. La piel también protege al cuerpo contra
agentes físicos (p. ej., calor, frío) y regula la pérdida de agua. Cualquier
circunstancia que afecte a la resistencia física o química de la piel puede
dañar:
·
La
piel;
·
El
cuerpo, tras la absorción a través de la piel;
·
Ambos.
Epidermis
Es la capa exterior de la piel, tiene un grosor de unas 10 micras y está
compuesta, a su vez, de varias capas. La capa exterior consiste en células
muertas que contienen queratina y que se desprenden continuamente. Es lo que se
denomina descamación. Las células nuevas, que se generan en la base de la
epidermis, sustituyen a las células muertas.
Las células que contienen queratina son resistentes a:
·
Agua y
materiales solubles en agua;
·
Ácidos
débiles o medios.
Estas células no son resistentes a:
·
Álcalis,
que disuelven la queratina y ablandan la capa.
La pérdida de agua en las células de queratina se produce
tras el contacto con:
·
Disolventes;
·
Álcalis.
El resultado del daño es el agrietamiento de la piel, que
reduce su capacidad de actuar como barrera.

Figura 1:
Estructura de la piel humana
Dermis
La capa media de la piel contiene glándulas sudoríparas, folículos pilosos y
células sensoriales (que responden al calor, frío, presión, etc.) y
terminaciones nerviosas. Esta capa tiene aproximadamente
Hipodermis
Es la capa que está debajo de la dermis. Es la parte más profunda de la piel y
contiene tejido adiposo y conjuntivo. El flujo sanguíneo a través de esta parte
de la piel es ligeramente inferior al de la dermis. Como referencia, el flujo
sanguíneo en la hipodermis está en torno a los 0,15 litros/minuto.
La absorción a través de la piel es un tipo de
"absorción percutánea" que produce una captación de sustancias. Hay muchos
factores que afectan a la cantidad de sustancias químicas que se absorben a
través de la piel, como por ejemplo:
·
Las propiedades
fisicoquímicas de la sustancia (algunas traspasan fácilmente la barrera de la
piel);
·
El grosor de la
epidermis (varía en las diferentes partes del cuerpo).
Cuanta más gruesa es la epidermis, menor es la
penetración de sustancias. En la práctica, la penetración de sustancias en la
piel apenas se produce a través de la palma de la mano o la suela del pie
gracias al grosor de la piel.
En una piel sana y en perfecto estado, la penetración se
expresa como el "caudal o flujo de penetración" de un producto
químico específico. El caudal de penetración es la cantidad de sustancia
química que penetra en la epidermis (en miligramos) por unidad de área de la
piel (centímetros cuadrados, cm²) y por unidad de tiempo (hora).
Representa la velocidad teórica con la que la sustancia química penetra en la
piel. No es fácil de calcular. El Caudal de penetración se relaciona con dos
parámetros físicos:
·
Kp, el coeficiente de permeabilidad (cm/h); y
·
C, el
gradiente de concentración (mg/cm3).
El gradiente de concentración es la diferencia entre la
concentración del producto químico en la superficie de la piel y su
concentración en la piel.
Cuantos mayores son el coeficiente de permeabilidad y el gradiente de
concentración, mayor es la penetración en la piel.
De ese modo, para un producto químico determinado, o una
mezcla de productos químicos, la cantidad absorbida es proporcional a la
concentración en la superficie del cuerpo y el área expuesta.
En la práctica, el riesgo de absorción por la piel se
incrementa tanto con la concentración como con la superficie específica del
cuerpo. El área de la superficie de la piel del cuerpo humano
"promedio" es de 18.000 cm² (
A la hora de evaluar el riesgo de los trabajadores de
exposición a gases, vapores, nieblas y
polvos si no llevan prendas protectoras, se deberá tener en cuenta toda la
superficie de la piel. Pero también habrá que tener en cuenta el contacto de
líquidos y sólidos con áreas específicas de la piel.
También es un factor básico la duración del contacto. Un
contacto más prolongado significa una mayor absorción. El daño localizado en la
piel no depende sólo del tiempo, sino que se puede producir incluso después de
la exposición de la piel a dosis altas pero breves.
Reducción del riesgo
Para reducir el riesgo de penetración y absorción en la
piel, se deberá reducir:
·
La
concentración de productos químicos peligrosos en la piel, en forma de
solución, mezcla, suspensión, polvo, aerosol o cualquier otra;
·
La
cantidad en contacto con la piel;
·
La
duración del contacto.
Los mismos puntos de reducción del riesgo también se aplican
a sustancias irritantes para la piel y sustancias químicas corrosivas.
¿Qué sucede dentro de la piel?
Hay dos pasos. El primer paso se relaciona con la
afinidad de la sustancia química con el agua del interior de las células. El
segundo paso se relaciona con la afinidad por la grasa (los
"lípidos") entre las células. El caudal o flujo de ambos pasos se
incrementa con la solubilidad de la sustancia química tanto en el agua como en
lípidos.
El peso molecular de la sustancia química también afecta
al proceso. A mayor peso molecular mayor dificultad de absorción. En
consecuencia, normalmente se supone que los productos químicos con un peso
molecular de más de 500 no penetran en la piel.
Modificación de la absorción por la piel
La absorción por la piel puede resultar modificada en
gran medida por las interacciones entre los componentes de una mezcla. Estos
pueden:
·
Mejorar
la absorción de una o más sustancias químicas (un componente facilita a otros
el paso por la piel); u
·
Obstaculizar
la absorción.
Por ejemplo algunos disolventes favorecen la absorción.
Muchas sustancias químicas activan cambios en la estructura de la piel que
provocan una mayor permeabilidad. Por eso, la finalidad de las denominadas
"cremas protectoras" es obstaculizar la absorción.
Absorción
Tras la absorción a través de la piel pueden producirse
efectos sistémicos, tanto si ha sido por absorción de la piel a través de las
glándulas sudoríparas y folículos pilosos o tras el contacto con la piel
dañada. Las sustancias químicas llegan a la corriente sanguínea y actúan en los
órganos o los sistemas del cuerpo (incluyendo el sistema inmunitario).
No debe perderse la vista a la existencia de otras vías de
penetración además de la absorción
por la piel.
·
Vía
oral
Las sustancias químicas se pueden absorber por ingestión.
La vía más frecuente es el contacto mano-boca, por fumar, comer, beber y
aplicarse cosméticos con manos contaminadas. Téngase en cuenta que las
partículas de polvo y aerosoles líquidos pueden depositarse sobre los alimentos
que a su vez pueden estar en contacto con las superficies del lugar de trabajo
y equipos de protección individual y ropa de trabajo contaminados.
La absorción de sustancias químicas por inhalación o
absorción dérmica no está relacionada con la penetración por ingestión. La entrada de sustancias químicas por vía digestiva o por
ingestión se puede reducir con medidas eficaces de higiene personal.
Las partículas, vapores y gases transmitidos por el aire
se absorben por inhalación. La retención de esas sustancias (una parte se
exhala) se relaciona con el producto químico específico. La retención se
expresa como un porcentaje de la cantidad absorbida comparado con la cantidad
inhalada.
La retención de polvos y aerosoles varía en función del
tamaño de la partícula: algunas partículas son demasiado grandes para entrar en
el sistema respiratorio, mientras que las más pequeñas llegan a la parte más
profunda de los pulmones, donde se absorberán. Las partículas de tamaño medio
salen de las vías respiratorias porque se degluten (junto con mucosidad y
saliva) o porque se expulsan con la tos.
No es posible anular los efectos sobre la piel tras la
inhalación o la ingestión.
Alcance del daño
La diversidad de las lesiones que se pueden producir como
consecuencia de la exposición de la piel es muy amplia. Abarcaría desde un
ligero enrojecimiento (eritema) o cambio de color (decoloración) de la piel
hasta cambios más complejos, incluso cáncer.
Hay miles de sustancias químicas en el mercado, muchas no
suficientemente conocidas, y millones de formulaciones. Normalmente, es
imposible asociar un efecto específico en la piel con una sustancia química
específica, aunque determinados grupos químicos causan reacciones cutáneas
características.
Efectos en la piel
Hay dos grupos importantes de sustancias químicas que
provocan reacciones cutáneas:
·
Agentes
irritantes que causan dermatitis irritante de contacto, cuando la piel se
expone durante el tiempo y en la concentración suficientes; y
·
Los sensibilizantes o alérgenos que causan dermatitis alérgica
de contacto.
La dermatitis irritante de contacto abarca desde una
inflamación cutánea reversible a una necrosis irreversible del tejido (o muerte
celular), que producirá una cicatriz.
En función de la concentración, las sustancias químicas
corrosivas (p. ej., ácidos, pH <4; álcalis, pH >9) causan irritación o
quemaduras químicas. Con una sola exposición a un agente corrosivo puede
producirse un daño irreversible.
Los agentes irritantes débiles (p. ej., ácidos pH >4,
álcalis pH <9), jabones, detergentes y disolventes pueden causar lesiones en
la piel tras varias exposiciones más o menos seguidas y, a menudo, por
exposición durante largos períodos de tiempo.
La dermatitis irritante de contacto aparece en aquella
parte del cuerpo que estuvo en contacto directo con el producto químico.
La dermatitis alérgica de contacto la causan sustancias
químicas que sensibilizan la piel. Una vez ha tenido lugar la sensibilización,
cualquier otra exposición de la piel a esa sustancia química concreta activará
un brote de dermatitis.
Algunos datos de España
En España los datos sobre la declaración de enfermedades
profesionales se consideran, en general, poco representativos de las
enfermedades realmente existentes. Dentro de este marco, las enfermedades
relacionadas con la piel representaron en 2009 un 6,4% del total de
enfermedades declaradas, alrededor de unas 20.000, un 40% afectando a mujeres,
que se reúnen a nivel estadístico bajo el epígrafe de “Enfermedades de la
piel”, lo que excluye evidentemente las enfermedades sistémicas causadas por
los agentes que han penetrado en el organismo a través de la piel.
En el cuadro adjunto, se relacionan las profesiones en
las que se presentan de manera más habitual efectos irritantes y sensibilizantes sobre la piel y los principales productos
causantes de ellos.
Tabla 1: Irritantes y sensibilizantes cutáneos en
las profesiones en que puede producirse el contacto con la piel (adaptado de
|
Profesión |
Irritantes |
Sensibilizantes |
|
Trabajadores
de la construcción |
Aguarrás,
diluyentes, fibra de vidrio, pegamentos |
Cromatos, resinas epoxi y
fenólicas, colofonia, trementina, maderas |
|
Técnicos
dentales |
Detergentes, desinfectantes |
Caucho,
monómeros epoxi y acrílicos, aminas catalíticas, anestésicos locales,
mercurio, oro, níquel, eugenol (esencia de clavo),
formaldehído, glutaraldehído |
|
Agricultores
y ganaderos, floristas, jardineros |
Fertilizantes,
desinfectantes, jabones y detergentes |
Plantas,
maderas, fungicidas, insecticidas |
|
Manipuladores
de alimentos, cocineros, panaderos |
Jabones
y detergentes, vinagre, frutas, verduras |
Verduras,
especias, ajo, caucho, peróxido de benzoílo |
|
Peluqueros,
esteticistas |
Champús,
lejía, peróxidos, permanentes, acetona |
Parafenilenediamina en tintes para el
pelo, glicerilmonotioglicolato en permanentes, persulfato de amonio en la lejía, surfactantes en
champús, níquel, perfumes, aceites esenciales, conservantes en cosméticos |
|
Personal
médico |
Desinfectantes,
alcohol, jabones y detergentes |
Caucho,
colofonia, formaldehído, glutaraldehído,
desinfectantes, antibióticos, anestésicos locales, fenotiacinas,
benzodiacepinas |
|
Trabajadores
del metal, maquinistas y mecánicos |
Jabones
y detergentes, aceites de corte, destilados del petróleo, abrasivos |
Níquel,
cobalto, cromo, biocidas en los aceites de corte, hidrazina y colofonia en fundente para soldar, resinas
epoxi y aminas catalíticas, caucho |
|
Impresores y fotógrafos |
Disolventes,
ácido acético, tinta, monómero acrílico |
Níquel,
cobalto, cromo, caucho, colofonia, formaldehído, diaminas
parafenileno y
colorantes azoicos, hidroquinonas, monómeros epoxi y acrílico, aminas catalíticas,
agentes reveladores de color y de blanco y negro |
|
Trabajadores
textiles |
Disolventes,
lejías, fibras sintéticas y naturales |
Resinas
de formaldehído, colorantes azoicos y antraquinonas, caucho, biocidas |
Efectos en otras partes del cuerpo
Muchos agentes químicos, aunque pueden penetrar en la
capa superficial, no provocan una reacción en las capas inferiores vulnerables
de la piel. En cambio, se incorporan al torrente circulatorio y causan, o
contribuyen, a un efecto tóxico en otras partes del cuerpo. Es lo que se
denomina efecto sistémico.
Las sustancias químicas que pasan rápidamente a través de
la piel normalmente son líquidos de bajo peso molecular y sólidos que son
bastante solubles en agua. Los efectos resultantes para la salud pueden ser a
largo plazo (crónicos) o a corto plazo (agudos) y serán diferentes en función
de la sustancia química específica. Es una vía de exposición importante para
sustancias que relativamente no son volátiles, como:
·
4,4'-Metilenbis-(2-cloroanilina)
(MBOCA)
·
Policlorobifenilos (PCB)
·
Hidrocarburos
aromáticos policíclicos (PAH)
·
Dinitrato de etilenglicol
·
Clorofenoles
·
Algunos
plaguicidas
A continuación, se presenta una breve descripción de las
alteraciones más frecuentes relacionadas con la exposición en el lugar de
trabajo.
Dermatitis aguda de contacto
Pueden causarla varios agentes, incluyendo sustancias
químicas, plantas e incluso varias especies animales. La respuesta normal del
mecanismo de defensa del cuerpo para hacer frente a la lesión en la piel es la
inflamación. Las manos suelen ser las más afectadas, pero si los agentes
químicos son nieblas polvos o humos,
también pueden verse afectadas la cara y el cuello.
La exposición de la piel por contacto con prendas contaminadas
o la transferencia de sustancias químicas por las manos pueden hacer que otras
partes del cuerpo se vean afectadas, p. ej., tórax, brazos, piernas y cara.
Signos frecuentes de esta exposición son enrojecimiento,
tumefacción, ampollas e incluso hemorragias. Las ampollas, o destrucción del
tejido, indican que están implicados agentes irritantes fuertes. Si la
superficie de la piel está dañada, puede producirse una infección, y el estado
empeorará. También puede desarrollarse el endurecimiento de la piel como una
defensa natural ante exposiciones frecuentes a determinados agentes químicos.
La dermatitis irritante de contacto también puede
aparecer como un eczema a medio o a largo plazo, en función del tipo de
exposición. La dermatitis alérgica de contacto siempre es un estado crónico.
Dermatitis alérgica de contacto
Es una respuesta inmune de la piel a la exposición a un
agente químico. Aunque es difícil diferenciarla de la dermatitis irritante de
contacto, en la dermatitis alérgica se activa la respuesta a dosis muy bajas
del agente químico concreto cuando el cuerpo ya se ha sensibilizado. La
gravedad del efecto puede no tener relación con la duración y la concentración
de la exposición.
La dermatitis alérgica de contacto puede aparecer en
partes del cuerpo que no han estado en contacto directo con el producto
químico. El producto provoca una reacción, toda la piel se sensibiliza y puede
aparecer una erupción en cualquier parte del cuerpo.
Los trabajadores que ya están sensibilizados a un agente
químico específico probablemente padecerán una reacción alérgica inmediata a la
siguiente exposición. Para una nueva exposición, la sensibilización se
desarrolla con el tiempo y pueden pasar semanas o incluso meses antes de que
empiecen a mostrarse síntomas.
Tras la sensibilización, no hay remedio excepto prevenir
una nueva exposición. Un trabajador sensibilizado padecerá una reacción
alérgica en cada nuevo contacto.
En la práctica, no hay una distinción visual obvia entre
la dermatitis irritante y la alérgica de contacto. A pesar de la diferencia en
el mecanismo subyacente, parecen lo mismo. En consecuencia, cualquier efecto
sospechoso en la piel relacionado con el trabajo exige un diagnóstico correcto
realizado por un profesional de la salud laboral.
Reacciones fototóxicas y fotosensibles
Estas reacciones son consecuencia de una exposición a
sustancias químicas, fármacos y plantas, junto con una exposición a la luz.
Foliculitis y acné relacionado con el trabajo
Si la higiene personal es deficiente, los folículos
pilosos pueden desarrollar lesiones a medida que entran en contacto repetido
con materiales como fluidos de metalistería, parafina o hulla. Además de una
intensa decoloración y la cicatrización de la piel, pueden producirse casos de cloracné, que también pueden dañar al hígado como
consecuencia de una exposición a sustancias químicas como dioxinas cloradas, difenoles y tetraclorobenceno.
Reacciones inducidas por el sudor
Son consecuencia de una transpiración intensa con una ventilación
deficiente y abrasión mecánica. Estas reacciones se producen en zonas de pobre
evaporación, como la ingle, entre las nalgas, bajo los brazos y bajo el pecho.
A la gravedad de la irritación, pueden añadirse infecciones microbianas.
Úlceras
Las úlceras pueden producirse sobre todo en las manos,
cuando la piel entra en contacto con agentes fuertemente corrosivos o sensibilizantes, como dicromato
de potasio, ácido crómico, óxido cálcico, nitrato cálcico, trióxido de
arsénico.
Cambios en la pigmentación
La coloración anormal de la piel puede producirse cuando
las sustancias químicas reaccionan con una proteína estructural específica que
activa un cambio de color en las capas más externas de la piel o bien se
acumulan más profundamente en la piel. La tinción con cloruro de metiltionina (azul de metileno) y la sedimentación de la
plata son ejemplos de cada caso.
Lesiones especiales de la piel
Se clasifican como malignas (cancerosas) o benignas (no
cancerosas), y se han relacionado con una exposición excesiva a diversos
agentes, como derivados de petróleo, alquitrán y hulla, y la luz solar.
Una vez identificado un riesgo de contaminación de la
piel, deberá evitarse o controlarse la exposición. En la práctica, la exposición
de la piel suele producirse a través de una combinación de vías de contacto.
Para evitar o controlar esa exposición, deberá aplicarse unas buenas prácticas
de higiene laboral.
·
·
Las medidas Técnicas
de control. A continuación,
·
Las medidas Organizativas.
Y, finalmente
·
La protección Personal
si todo lo demás no ofrece protección suficiente.
Las opciones de control son:
·
ELIMINAR el agente químico con potencial para causar efectos
temporales o permanentes en la salud tras la exposición de la piel.
·
SUSTITUIR el agente químico con una sustancia menos peligrosa.
·
CONFINAR
o MODIFICAR
EL PROCESO para aislar el origen del riesgo.
·
INSTALAR
UN SISTEMA DE VENTILACIÓN
DE EXTRACCIÓN LOCALIZADA cerca del origen del riesgo para extraer el agente
químico del lugar de trabajo (si es polvo o aerosol). Por lo general, no es
eficaz para limitar la exposición por contacto directo.
·
Usar CONTROLES ORGANIZATIVOS
para excluir o restringir el acceso de los trabajadores en áreas donde hay un
riesgo de exposición y para mejorar los procedimientos de manipulación.
·
Ofrecer
EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL
para proteger a los trabajadores ante el riesgo.
·
Suministrar
las denominadas CREMAS
PROTECTORAS para obstaculizar la absorción del producto químico.
Como se ve más adelante tales cremas no son EPI ni pueden sustituirlos
MEDIDAS
PREVENTIVAS:
Considere la posibilidad de prevenir el contacto gracias
a la eliminación del uso del producto químico.
La eliminación del uso de una sustancia peligrosa es más
viable en la etapa del diseño del proceso, pero puede ser más difícil en
sistemas ya existentes. La eliminación normalmente supone un cambio en el
proceso.
Por ejemplo, se pueden utilizar métodos mecánicos (como
cepillos, raspadores, amoladoras) en lugar de disolventes para decapar pintura
y limpiar superficies. No obstante, así pueden introducirse otros riesgos, como
ruido, polvo, o problemas ergonómicos. Esos riesgos también necesitan
controlarse.
Donde la eliminación no es posible, la opción siguiente es
la sustitución. Sustituya la sustancia en cuestión por algo menos peligroso.
Por ejemplo, las sustancias químicas que se utilizan en
limpieza pueden ser demasiado agresivas para el uso que se les da, por lo que
podrían sustituirse por productos menos peligrosos o menos concentrados. A
veces, se pueden sustituir materiales basados en disolventes por productos
basados en agua, o bien sustituir los desengrasantes sufactantes
con productos no iónicos suaves.
Un cambio en la forma física también puede reducir el
potencial de exposición para la piel. El contacto con polvos se puede reducir
con el uso de formulaciones granuladas, encapsuladas o líquidas. De este modo,
se libera menos material al aire y se reduce la contaminación de las
superficies circundantes.
Utilice formas ya envasadas del producto químico siempre
que sea posible, así se eliminan las operaciones de manipulación, como separar
parte del producto o pesarlo.
Allí donde la prevención de la exposición no es posible,
la siguiente opción es considerar:
·
la contención en el origen
mediante sistemas de manipulación cerrados; o
·
el
confinamiento parcial junto con alguna forma de ventilación de extracción
localizada.
Los sistemas de manipulación cerrados (p. ej., sistemas
automatizados totalmente cerrados) pueden ser muy eficaces para controlar la
exposición de la piel. Estos sistemas eliminan el riesgo en el uso, ya que no
hay contacto potencial de la piel con las sustancias químicas durante las
operaciones normales. No obstante, hay un contacto potencial en las operaciones
de limpieza y mantenimiento. Se necesitan medidas de control definidas de
manera clara e independiente.
Los controles de ingeniería más sencillos, como el
confinamiento parcial y la ventilación de extracción local, logran un buen
control de la diseminación de nieblas y polvos.
La siguiente opción es modificar el proceso para
minimizar la intervención humana. Las soluciones posibles incluyen sistemas de
manipulación remotos o mecánicos.
Por ejemplo, en el sector de la electrónica es posible
aplicar adhesivos en placas de circuitos mediante métodos remotos totalmente
confinados.
También se pueden utilizar controles organizativos para controlar la
exposición de la piel.
Una manera muy
eficaz de conseguir ese control es prevenir o minimizar la necesidad de acceder
a áreas donde hay riesgo de exposición de la piel.
Para controlar la exposición de la piel, se pueden
utilizar varios "controles organizativos". Una técnica eficaz es
prevenir o minimizar la necesidad de acceder a áreas donde hay riesgo de
exposición de la piel.
Controles ligeros
Proporcione información, instrucción y formación a los
trabajadores. Esto incluye la naturaleza de las sustancias químicas que
utilizan y los signos que indican que se ha producido una lesión en la piel.
Asegúrese de que han recibido formación en el uso de los
controles proporcionados, y ofrezca instalaciones adecuadas para limpieza,
almacenamiento, uso, verificación y mantenimiento del equipo de protección
individual.
Los empleados deben llevar correctamente el equipo de
protección individual, cuidarlo e informar de cualquier pérdida, defecto u
otros problemas.
Higiene personal: lavado
Cuando no se pueda evitar el uso de productos químicos
peligrosos, el objetivo es controlar la exposición de la piel de los
trabajadores y de cualquier otra persona que pueda estar expuesta.
Una higiene personal eficaz es imprescindible para
reducir el alcance y la duración de exposición de la piel. Si la higiene
personal no es eficaz, el riesgo de exposición se incrementa.
Proporcione instalaciones de lavado limpias lo más cerca
posible al área de trabajo. Asegúrese de que, en las pausas y tras el trabajo,
los trabajadores se lavan cuidadosamente las áreas de la piel expuestas.
Suministre el producto limpiador menos agresivo posible: evite el uso de
disolventes o abrasivos. Explique a los trabajadores que deben aclararse la
piel con agua tibia y secársela con cuidado. Suministre toallas limpias.
Instruya a los trabajadores sobre la aplicación de cremas
antes de empezar el trabajo o al volver al trabajo, tras una pausa. También
pueden ser útiles las cremas hidratantes tras la jornada laboral, porque
reponen los aceites naturales que la piel ha perdido al lavarse.
Lesiones físicas de la piel
Proporcione el equipo adecuado para evitar o minimizar el
daño en la superficie de la piel (cortes, abrasiones o contusiones) y, en la
medida de lo posible, evite los trabajos en condiciones de alta humedad porque
la superficie de la piel se ablanda y se reduce su resistencia. Evite los
agentes físicos, como un calor excesivo. Las radiaciones infrarroja o
ultravioleta pueden causar lesiones o quemaduras en la piel cuando entran en
contacto con la superficie del cuerpo. Una lesión de este tipo hace que la piel
se vuelva más susceptible a otras lesiones causadas por sustancias químicas.
EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL
(EPI)
El uso de un equipo de protección individual para
controlar la exposición de la piel es el último recurso. Es adecuado cuando
otros métodos de control no son viables o no son apropiados para ofrecer
suficiente protección.
Normalmente, los trabajadores consideran que el EPI es
incómodo de llevar. También creen que ofrece más protección de la que, de
hecho, ofrece.
Entre las limitaciones del EPI se incluyen:
·
Sólo
puede proteger al que lo lleva;
·
Requiere
una selección cuidadosa y documentada;
·
Debe
ponerse, llevarse y quitarse correctamente;
·
Puede
limitar la movilidad y/o la capacidad de comunicarse de quien lo lleva;
·
Su
eficacia continuada variará en función del mantenimiento adecuado, la formación
y el cumplimiento de las buenas prácticas laborales.
La selección del EPI debe garantizar que la calidad, la fabricación
y el mantenimiento del EPI proporcionan el nivel de protección que se necesita.
El EPI debe ser adecuado pero sin especificaciones excesivas para el trabajo,
porque podría desalentar su uso.
Si los trabajadores llevan un EPI inadecuado, o lo llevan
incorrectamente, se incrementará el riesgo de exposición. Las sustancias
químicas pueden quedar retenidas en la piel desprotegido en el interior del
EPI.
Proporcione sólo un EPI que:
·
Esté
fabricado conforme a las normas europeas (EN) apropiadas;
·
Sea compatible
con quien lo lleva (talla adecuada);
·
Sea
compatible con el trabajo que se va a realizar y suponga una barrera comprobada
contra las sustancias químicas que se utilizan; y finalmente que
·
Sea
compatible con otros elementos de protección (como protectores auditivos, gafas
de seguridad, mascarilla de respiración).
En resumen, debe tenerse en cuenta que, para un trabajo
específico, se seleccionará el EPI que se adapte mejor al trabajador, siempre
que sea compatible con los demás EPI que se necesiten y que cumpla las normas
Europeas.
Los empresarios también deben proporcionar a los
empleados información, instrucción, formación e instalaciones adecuadas para
ponerse, usar, limpiar, realizar el mantenimiento y almacenar los EPI. Los
empleados deben llevar correctamente el EPI, cuidarlo e informar de cualquier
pérdida, defecto u otros problemas.
Hay una amplia variedad de cremas para la piel
disponibles específicamente para el uso laboral. Por lo general esto se
corresponde con una de dos categorías:
·
Cremas
para antes de empezar el trabajo
·
Cremas
para después del trabajo.
Las cremas para antes de empezar el trabajo normalmente
(e incorrectamente) se denominan "cremas protectoras". Se dice que
proporcionan una capa protectora entre la piel y la sustancia. Hay pocas
pruebas para apoyar esta afirmación.
Las cremas para antes de empezar el trabajo generalmente
se formulan para repeler aceites, grasas, disolventes, etc. (llamados
"usos secos") o para repeler sustancias químicas basadas en agua,
como ácidos débiles, álcalis, etc. Algunas cremas afirman que protegen contra
ambos tipos.
Las cremas para después del trabajo son cremas
hidratantes de aplicación general formuladas para reponer los aceites naturales
de la piel que se han perdido por el lavado y la acción disolvente de las
sustancias sobre la piel.
Las cremas para la piel se definen como productos
cosméticos. Están sometidas a la normativa de seguridad de los productos
cosméticos, que actualmente no exigen ninguna prueba de eficacia. La
legislación de
Las cremas protectoras no ofrecen el mismo nivel de
protección que los guantes y nunca deben utilizarse como alternativa a unos
guantes seleccionados correctamente. Como no hay información sobre el índice de
penetración de las sustancias químicas a través de las cremas, nunca se deben
utilizar como protección principal de la piel las cremas protectoras. Los
trabajadores suelen dejar áreas expuestas de la piel cuando se aplican las
cremas, por lo que no se puede asegurar un recubrimiento completo; tampoco se
hace evidente cuándo la barrera se elimina, daña o disuelve. Lo más importante
es que no se dispone de documentación fiable y métodos de prueba sobre la
eficacia de la barrera. En consecuencia, las cremas protectoras no se pueden
equiparar a un EPI [no hay ninguna registrada como EPI].
No obstante, las cremas para la piel pueden tener un
papel en un programa general de cuidado de la piel. Por ejemplo, el uso de una
crema antes del trabajo puede ayudar a eliminar la suciedad en el lavado, y
reducir la necesidad de usar disolventes potentes o limpiadores abrasivos. Las
cremas para después del trabajo son especialmente beneficiosas para contribuir
a restaurar el contenido natural de humedad de la capa superficial de la
epidermis. Deben usarse con regularidad y cada vez después del lavado.
La legislación nacional sobre sustancias químicas y
protección de trabajadores se basa en las Directivas europeas que han sido transpuestas
a la legislación española mediante los correspondientes Reales Decretos.
Básicamente se centran en dos:
La legislación nacional sobre sustancias químicas y protección de
trabajadores se basa en las Directivas europeas, probablemente con algunas
enmiendas nacionales.
La normativa nacional y europea se puede obtener en http://www.insht.es/portal/site/Insht/menuitem.75eb39a3ca8b485dce5f66a150c08a0c/?vgnextoid=75164a7f8a651110VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD
A los agentes químicos de los que se conoce la capacidad
de causar lesiones cutáneas tras la exposición de la piel se les asigna una o
más de las siguientes frases de riesgo (o combinaciones de frases de riesgo).
Desde el 1 de diciembre del año
Este reglamento sustituye el reglamento conforme el RD
363/1995 y se sustituirán, entre otras,
las frases R por las frases H.
Tabla 2: Frases R según RD 363/1995 y Frases H según CE-1272/2008
|
Frases-R |
Frases-H |
Descripción |
|
R21 |
H312 |
Nocivo en caso de contacto con la piel |
|
R24 |
H311 |
Tóxico en contacto con la piel |
|
R27 |
H310 |
Muy tóxico en contacto con la piel |
|
R34 |
H314 |
Causa quemaduras. El contacto de la piel con
un producto químico corrosivo puede comportar una lesión irreversible de la
piel que por lo general termina en la formación de una cicatriz |
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R35 |
H314 |
Causa quemaduras graves. Las sustancias químicas
corrosivas etiquetadas con esta frase pueden causar quemaduras graves por
contacto con la piel= 3 minutos |
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R38 |
H315 |
Irritante para la piel. La reacción
inflamatoria reversible es característica de la irritación de la piel que se
produce tras un breve período de tiempo o tras la exposición repetida a un
producto químico |
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R43 |
H317 |
Posibilidad de sensibilización por contacto
con la piel. Se aplica a sustancias que pueden inducir una reacción alérgica tras
contacto dérmico. Tras la sensibilización (el estado crónico por el que las
personas reaccionan específicamente a un agente), las reacciones alérgicas
pueden producirse incluso cuando el contacto con el agente se produce por un
corto período de tiempo y en concentraciones muy bajas |
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R45 |
H350 |
Puede causar cáncer. Agentes carcinógenos
pueden causar tumores locales o generales |
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R66 |
EUH066 |
La exposición repetida puede provocar sequedad
o formación de grietas en la piel. La experiencia práctica ha establecido que
el estado de sequedad de la piel y su posterior agrietamiento es muy habitual
en relación con la manipulación de disolventes orgánicos |
Las asociaciones profesionales y las revistas de gremios
y comercios se pueden utilizar como fuente de buena información. La experiencia
del sector puede sugerir un riesgo de efecto en la salud de una sustancia o
proceso concretos.
Los trabajadores en peligro de exposición de la piel a
agentes irritantes, sensibilizadores y a otros agentes no infecciosos
perjudiciales para la piel requieren una supervisión adecuada y necesaria de la
salud (de su piel). Los empresarios deben buscar el consejo de profesionales de
la salud laboral
A veces un problema de salud se pone de manifiesto porque
distintos miembros del personal experimentan síntomas similares. En esta
situación, debe buscarse un dictamen médico para establecer si existe un nexo
en el entorno laboral. Una amplia gama de enfermedades cutáneas habituales y no
relacionadas con el entorno laboral pueden tener un aspecto muy similar a la
dermatitis de contacto, y un diagnóstico preciso es imprescindible, tanto para
decidir las medidas adecuadas de control como para asegurar el tratamiento
precoz y la resolución de la enfermedad.
Notas Técnicas de Prevención del INSHT:
Documentos divulgativos del INSHT:
Publicaciones periódicas del INSHT:
Publicaciones periódicas de
Enciclopedia de
Capítulo
12. Enfermedades de la piel
Información de interés en inglés:
Información sobre la legislación, consulte el capítulo 6.